Entrevista con María Corbalán

Entrevista con María Corbalán, dietista integrativa

Con el comienzo de un nuevo año tenemos una buena excusa para empezar a comer mejor. Pero, ¿qué significa comer mejor? Una pregunta cada vez más difícil de responder, dada la multitud de puntos de vista y opiniones que podemos encontrar en internet, en librerías o en los medios.

Para aportar un poco de luz, os traemos una entrevista con una profesional de la nutrición, María Corbalán, que nos va a explicar cuál es su punto de vista en lo que se refiere a este tema. María tiene una experiencia vital muy interesante, que la llevó a cambiar de profesión para dedicarse a ayudar a otras personas a alimentarse mejor y a tener un estilo de vida más saludable.

En la actualidad, comparte información en su página web y en redes sociales, y realiza consultas presenciales y online. Al final de la entrevista puedes encontrar su información de contacto.

En la entrevista María comparte algunas pautas sencillas para comer bien, así como ejemplos de desayunos, comidas y cenas saludables. Y como no podía ser de otra manera, le hemos preguntado a María por el encaje de la carne en una dieta saludable.

Nos encanta que haya nutricionistas como ella que promueven el consumo de carne de pasto como una de las posibles piezas dentro del puzle que conforma una dieta saludable. Porque carne no es igual a “malos hábitos”, y mucho menos si es carne de pasto.

 

María, ahora te dedicas a asesorar a personas a mejorar su salud a través de la alimentación y en tus recomendaciones incluyes alimentos de origen animal de calidad. Pero tú misma fuiste vegetariana durante varios años, ¿verdad? ¿Qué te llevó a tomar esa decisión?

 

Aunque resulte raro, mi primera profesión fue la geología, la cual me llevó a trabajar en el extranjero durante largas temporadas. Vivíamos en un campamento base en un bosque de Finlandia, donde nos traían la comida una vez a la semana. Normalmente la comida dejaba mucho que desear, muchos alimentos procesados y refinados, como salchichas, albóndigas precocinadas, salsas, pasta, pan blanco, cereales de desayuno y como no, muy poca fruta y verdura porque era bastante cara. Recuerdo que comíamos mucha carne de mala calidad a diario, así que ya puedes imaginar que lo pasé bastante mal con la comida porque echaba mucho de menos comer más verdura y fruta.

Tras varios meses de estar viviendo allí empecé a detestar ese tipo de comida, además de que no me encontraba nada bien. Empecé a leer sobre alimentación saludable por esta misma razón, y dejé de comer procesados. Igualmente comíamos tanta carne de tan poca calidad que llegó un punto en el que también la aborrecí. Fue en ese momento cuando empecé a buscar información sobre cómo se producía la carne y quedé horrorizada con todo lo que descubrí.

Tenía claro que no quería contribuir a una industria que estabulaba a los animales y los cebaban sin consideración, por eso dejé de comer carne y pescado. Así fue como me hice vegetariana durante 3 años.

Sin embargo, en cierto momento decides volver a consumir carne y pescado. ¿Nos puedes explicar por qué?

 

Mis ganas de saber más sobre cómo influye nuestra alimentación en nuestra salud me llevaron a hacer el grado superior de Técnico en dietética, en el Instituto Roger de Llúria, creo que el único Instituto en España con estudios oficiales que tiene un enfoque más integrativo de la salud y la alimentación.

Estuve compaginando los estudios con mi trabajo como geóloga, y fue justamente estudiando que me di cuenta de que los problemas intestinales que tenía no eran normales. Había vivido durante años con molestias intestinales y con diarrea crónica, pero pensaba que era algo normal porque en mi familia también habían tenido molestias como las mías.

En la asignatura de fisiopatología vimos que todos esos síntomas querían decir algo, y por fin entendí por qué, aunque estuviera comiendo saludable, mis síntomas iban empeorando poco a poco.

Me diagnosticaron colon irritable y yo sabía que había una pauta dietética, conocida como la dieta baja en FODMAPs, que se estaba utilizando con mucho éxito en personas que padecían estas molestias. En esta pauta se limitan aquellos alimentos que irritan el intestino, entre ellos las legumbres, principal fuente de proteínas de los vegetarianos, por lo que decidí introducir de nuevo carne y pescado, teniendo que renunciar a mis valores por mi salud, o así lo viví en aquel momento.

Probé conmigo este tipo de alimentación: primero introduje pescado salvaje, con el tiempo pollo de corral y con el tiempo también cerdo y ternera. La única condición que me puse a mí misma fue que toda la carne y pescado que comiera quería que viniera de animales que habían tenido una vida digna.

Puedo decir que empecé a encontrar mejoría al poco de introducir estos cambios en mi alimentación, además de que también trabajé sobre el manejo del estrés y ayudé a mejorar mi salud intestinal con suplementación específica. A día de hoy mi salud intestinal está como no había estado nunca.

¿Y cómo te lleva toda esta experiencia a abrir tu propia consulta dietética?

 

Con todo lo que he ido aprendiendo estos años, y cuando te das cuenta de la relación tan estrecha que existe entre la alimentación, el estilo de vida y la salud, es imposible no querer ayudar a otras personas a mejorar su salud.

Actualmente todo está diseñado para que comamos mal (comida ultraprocesada al alcance de todos) y llevemos un estilo de vida poco saludable (mucho estrés, poco movimiento y poco contacto con la naturaleza), y eso al final repercute en la salud de la población.

Cada vez hay más sobrepeso y obesidad, más diabetes, más enfermedades cardiovasculares, más cáncer y más patologías autoinmunes, y todo eso tiene que ver, sin duda alguna, con la alimentación y con la vida que llevamos. Es por eso que decidí hacer un cambio de profesión, dejar mi trabajo de geóloga y formarme como dietista y como psiconeuroinmunóloga para llevar toda esa información y ese conocimiento a la población de una forma sencilla.

La información nos hace libres para poder escoger. Si no sabes que tu alimentación puede afectar tu salud jamás la vas a cambiar. Es por eso que ahora me dedico a pasar consulta, tanto de forma presencial en un pequeño pueblo de Extremadura, como online, para llevar esta información a las personas y ayudarles a mejorar sus vidas.

Entrevista con María Corbalán

¿Podrías explicar en términos sencillos qué es la psiconeuroinmunología?

 

La psiconeuroinmunología trata de abordar la salud de la persona de una forma integral. Se llama así porque aúna los conocimientos del sistema nervioso, endocrino e inmune para entender mejor los procesos que ocurren en nuestro organismo y cómo se relacionan entre sí estos sistemas.

Esta visión de la salud, más integrativa, utilizando la evidencia científica, trata de restablecer la salud que hemos perdido debido a nuestro estilo de vida actual.

Básicamente, la psiconeuroinmunología trata de identificar aquello que ha provocado un desequilibrio en nuestra salud, y restaurar el equilibrio a través de una alimentación sana, un estilo de vida saludable y del equilibrio emocional.

Personalmente creo que es un abordaje muy acertado y que el futuro de la salud pasa porque vayamos a la causa de ese desequilibrio y lo tratemos entendiendo a la persona en su conjunto.

No solo somos lo que comemos, sino también lo que nos movemos, lo que sentimos y cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás.

¿Cuál crees que es el encaje de la carne en la dieta humana? ¿Es más saludable una dieta vegetariana que una dieta omnívora?

 

El ser humano evolucionó consumiendo carne de buena calidad, de hecho, hubo incluso épocas, como en las glaciaciones, donde la carne y la grasa eran su fuente principal de sustento.

Por supuesto que la carne de calidad tiene cabida en una alimentación saludable. Cada vez se extiende más la creencia de que llevar una dieta vegetariana es más saludable, y aquí creo que es donde ocurre la confusión. Una dieta vegetariana puede ser peor, igual o mejor que una dieta omnívora.

Entrevista con María Corbalán

Imagina que comparamos una dieta vegetariana basada en productos procesados (hamburguesas vegetales precocinadas, embutido vegano con almidones y aditivos, ultraprocesados veganos como panes, galletas, bollería,…) con una dieta omnívora basada en comida real (frutas, verduras, proteínas de calidad, grasas saludables,…). Como puedes intuir, esta última dieta sale ganando en calidad y densidad nutricional, por eso comer carne o no comerla no está reñido con llevar una alimentación más o menos saludable.

Sin duda alguna, hagas la elección dietética que hagas, la base de la alimentación deberían ser las verduras, hortalizas y frutas, complementando siempre con proteínas y grasas de calidad.

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¿Cuáles crees que son las consecuencias de comer carne de animales criados de forma convencional?

 

Actualmente la carne que consumimos proviene de animales estabulados, criados sin contacto con el sol, sin apenas moverse y alimentados con piensos y cereales que no son la comida para la que están preparados fisiológicamente. Una vaca, por ejemplo, debería de comer pasto, no cereales ni legumbres.

Al final, en este tipo de ganadería intensiva es necesario el uso de antibióticos porque es muy fácil que los animales se contagien los unos a los otros, y también hay restos de pesticidas en los piensos que los animales acaban acumulando en sus tejidos. Finalmente obtenemos carne y productos derivados en los que se acumulan estos pesticidas y antibióticos y que nosotros acabamos consumiendo día tras día.

Aunque no se observan efectos de manera inmediata por el consumo de este tipo de carne, sí que sabemos que muchos de los pesticidas que podemos encontrar acumulados en su grasa pueden actuar como disruptores endocrinos, pudiendo provocar problemas hormonales a largo plazo.

Igualmente, debido al uso de antibióticos en los animales, nosotros podemos desarrollar una resistencia a los mismos, provocando además una disminución de la cantidad y variedad bacterias de nuestra microbiota intestinal. Esto no solo repercutirá en la salud de nuestro intestino, sino también en nuestra salud en general. Como ves las consecuencias de comer carne de poca calidad están infravaloradas y aún hay mucho trabajo de concienciación por hacer.

¿Y qué nutrientes nos aporta la carne (bien producida) que no podamos encontrar en los alimentos de origen vegetal?

 

Cuando pensamos en carne solamente pensamos en proteínas, pero hay muchas cosas más aparte de los aminoácidos esenciales que nos aporta la carne.

Entrevista con María Corbalán

Con respecto a nutrientes que no encontramos en alimentos de origen vegetal, podemos hablar, por ejemplo, del hierro hemo que encontramos en la carne y que se absorbe más fácilmente que el hierro no hemo. Este último es el hierro que encontramos en los alimentos de origen vegetal y en los huevos.

Igualmente, en la carne de pasto encontramos ácidos grasos omega 3, EPA y DHA, esenciales para nuestra salud, con una acción antiinflamatoria y que solamente los encontramos en pescados azules, carne de pasto o en suplementos de algas pensados para dietas vegetarianas.

Otro nutriente que no encontramos en alimentos de origen vegetal es la vitamina B12, necesaria para la formación de los glóbulos rojos de la sangre y una buena función del cerebro entre otras cosas.
También hay otros nutrientes como la creatina y carnosina que no encontramos en alimentos del reino vegetal y que resultan muy interesantes para nuestra salud. La creatina actúa como forma de energía rápida para los músculos y la carnosina actúa como antioxidante.

¿Son esos nutrientes especialmente importantes para alguna de las funciones del cuerpo o en algunas etapas de la vida?

 

Sí, los ácidos grasos omega 3, en concreto el DHA, es necesario para la formación y el desarrollo del cerebro, por eso es necesario que esté presente en la alimentación de mujeres embarazadas.

También la vitamina B12, esencial en todas las etapas de la vida, pero es especialmente importante en el embarazo ya que es necesaria para la formación del sistema nervioso del bebé.

Del mismo modo para que todo funcione correctamente en nuestro organismo necesitamos obtener todos los aminoácidos esenciales, ya que son los “ladrillos” que necesitamos para formar tejidos, músculo, órganos, piel, … Encontramos todos los aminoácidos esenciales en los alimentos de origen animal como carnes, pescados, huevos, mariscos y lácteos. En alimentos de origen vegetal, exceptuando algunas legumbres y pseudocereales, deberíamos hacer una combinación correcta entre ellos para obtener todos estos aminoácidos.

Las proteínas son necesarias en todas las etapas de la vida, pero son especialmente importantes en la infancia, ya que las necesitamos para crecer, y en la madurez, para reducir la pérdida de masa muscular.

¿Qué opinas de la plataforma DeYerba?  ¿Has probado la carne de alguno de nuestros productores?

 

Me parece una forma ideal para conocer a aquellos productores que quieren cambiar la ganadería, siendo más respetuosos no solo con los animales sino también con el ecosistema. Siempre recomiendo consumir carne de calidad y por supuesto también vuestra plataforma para encontrar a estos pequeños productores que necesitan más voz para que se conozcan sus productos.

He probado el embutido de la finca Mundos Nuevos y lo cierto es que nunca he visto un embutido con ingredientes de tanta calidad, alguno de ellos los quise compartir con la familia en Navidades, y todos coincidieron en que estaban riquísimos, ¡volaron en seguida!

Dinos, según tu experiencia en consulta, cuáles son los problemas más habituales que observas en la forma en la que nos alimentamos.

 

El principal problema que veo en consulta y que se repite demasiado a menudo es que los alimentos procesados están a diario en todas o casi todas las comidas. Por ejemplo, aún existe la creencia de que los cereales deberían de ser la base de nuestra alimentación, y eso “justifica” que se coma pan en todas las comidas. En mi opinión, se tendría que hacer saber a la población que el pan que se consume actualmente es un alimento procesado y que no debería de ser la base de nuestra alimentación.

Entrevista con María Corbalán

Igualmente, aún están muy presentes los desayunos nada saludables como galletas y cereales de desayuno, los postres azucarados tipo natillas, flan y yogures de sabores, los refrescos, y un sin fin de productos procesados.

Aún existe muy poca conciencia sobre lo perjudiciales que son los alimentos ultraprocesados, y cuando lo comentas con las personas que los consumen, en muchas ocasiones te dicen que los tienen en casa porque les gustan a sus hijos. Para mí el principal problema en ese caso es que no se entiende que si los alimentos ultraprocesados no son saludables para adultos, lo son aún menos para los niños.

Dinos tres cambios fáciles que nuestros lectores pueden incorporar en su dieta para mejorarla significativamente.

 

Aumentar el consumo de vegetales, al menos una ración en la comida y otra en la cena, en la forma que te resulte más cómoda: en ensaladas, cremas de verdura, al vapor, salteadas, al horno con especias…

Disminuir y evitar el consumo de alimentos ultraprocesados: galletas, pan, bollería, lácteos azucarados, refrescos, carnes procesadas, salsas, alimentos precocinados, zumos envasados…

Basar tu alimentación en comida real, teniendo en cuenta que la base de tu alimentación sean los vegetales, de modo que nuestra alimentación debería de estar formada por verduras, hortalizas, frutas, carne de calidad, pescado azul, pescado blanco, huevos, marisco, frutos secos, tubérculos, lácteos de calidad si nos sientan bien y, en menor medida, legumbres y cereales.

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Danos algún ejemplo de lo que sería un desayuno, una comida y una cena saludables.

 

Si nos gusta algo dulce para empezar la mañana, para el desayuno podemos hacer una tortilla de manzana salteada con canela, acompañada de crema de almendras y granada.

Para comer, podemos hacer una ensalada de brotes verdes con aguacate y anchoas, y como plato principal un secreto ibérico con salsa de boletus y tomillo.

Para la cena, podemos preparar un bacalao asado con cama de cebolla y calabaza asada con romero para acompañar.

De postre podemos tomar fruta si nos apetece. o podemos tomar algún yogur o kéfir de oveja o cabra con frutos secos o fruta.

No suena nada mal… Por último, dinos cómo pueden encontrarte los lectores de nuestro blog y qué tipo de servicios les ofreces.

 

Pueden encontrarme en mi web www.mariacorbalan.com o en mis redes sociales, tanto en Facebook, Instagram o en mi canal de Youtube donde comparto información práctica para llevar una alimentación y un estilo de vida más saludables.

Si alguien está interesado en que trabajemos juntos para mejorar su saluda través de la alimentación y hábitos de vida saludable, puede contactarme en el correo electrónico hola@mariacorbalan.com.

También está abierto el plazo de inscripción para mi programa online donde, entre otras cosas, trataremos el tema de la alimentación saludable.

2 Comentarios
  • Tomas Layus
    Publicado en 13:56h, 20 enero Responder

    Exelente tu comentario María, comparto tu análisis, solo que en muchas ocasiones no estan estos alimentos disponibles

    • Mónica Fernández
      Publicado en 10:09h, 23 enero Responder

      Hola Tomás,
      Gracias por participar en la discusión. Es cierto que no es fácil encontrar alimentos de calidad. Pero el mercado funciona mucho en base a la demanda. Por eso es importante como consumidores buscar aquello que queremos y preguntar siempre.

      Un saludo,
      Mónica,

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